miércoles, abril 05, 2006

Mar para Bolivia?

Qué lindo sería que los bolivianos tengamos playas, qué bueno sería un fin de semana viajar allá y con mucha dignidad y soberanía dejar nuestras penas y alegrías”, demandaba Evo Morales en el discurso del Día del Mar Boliviano. El destino ha hecho que nuestro océano –llamado paradojalmente Pacífico- haya sido y siga siendo fuente de tanto conflicto con el vecino país
Sin pretender utilizar argumentos nacionalistas, hay razones para pensar que ninguna concesión chilena en la materia resolvería gran cosa. Al contrario, cualquier gesto distinto al de nuestra posición histórica pudiera solo generar mayores desavenencias en el futuro con Bolivia.
Por cierto, la reivindicación boliviana no dice relación con el acceso al mar, que el Tratado de 1904 señala en su artículo sexto que: “la República de Chile reconoce en favor de la de Bolivia y a perpetuidad, el más amplio y libre derecho de tránsito comercial por su territorio y puertos del Pacífico”. Pero, evidentemente, ello no bastó.
Porque la paradoja del tema que los bolivianos denominan “la problemática del mar” es que aquel no se resuelve sólo con mar. Nuestros vecinos no estarán jamás conformes con lo que nos demandan, y sus problemas seguirían exactamente igual al día siguiente de que Chile les hubiere entregado soberanía marítima, y al subsiguiente, y al año y al siglo después.
Ello dice relación con un asunto difícil de entender desde nuestra frontera, dada su naturaleza subjetiva. Las expectativas desmedidas que los propios bolivianos han generado respecto de una eventual salida al mar, sin duda sobrepasan con creces el tamaño del Océano.
Es ahí donde nace el problema: para Bolivia, el mar no es solo una reivindicación patriótica: el Pacífico, para ellos, es símbolo de desarrollo, de progreso económico, en síntesis, la razón por la que –para ellos- su pueblo es inmensamente pobre y el nuestro, injustamente rico. La prensa local habla del “el injusto enclaustramiento al que es sometido Bolivia” (Jornada); y que “Bolivia clama justicia para volver al Pacífico” (El Diario). ¿Puede ser el mar causa de tanto adjetivo?
Tal emotividad sólo se entiende haciendo el ejercicio de reemplazar la palabra “mar” por la de “desarrollo”, que parecieran ser sinónimas en el lenguaje boliviano Sin duda, para ellos lo ignominioso, lo injusto, lo abusivo, es que nuestro país haya alcanzado un crecimiento superior al de ellos y que los bolivianos atribuyen–correcta o erróneamente- al mar.
Así, cualquier alternativa que ofrezca Chile, salvo garantizarles desarrollo y crecimiento económico garantizado a los bolivianos -cosa lejana a nuestras posibilidades- siempre será insuficiente. Porque ante sus ojos nosotros somos los responsables de lo que les pasa.
Es que no es verdad que los 42 países mediterráneos que existen en el mundo sean todos pobres, ni es casualidad, por otro lado, que Bolivia se encuentre dentro de los que 30 menos desarrollados y más pobres del planeta. No es la falta de mar la que ha hecho que Bolivia haya tenido 91 presidentes en 181 años de vida independiente, uno cada dos años. No es culpa de la carencia oceánica que Bolivia ocupe el lugar 117 entre 159 países en índices de corrupción. No es la falta de mar lo que ha hecho que los bolivianos hayan hecho mal las cosas, como las hizo Chile durante años, hasta 1973.
Un prestigioso escritor boliviano Edmundo Paz Soldán, afirma que “Es cierto que nuestro desarrollo como nación pudo haber sido otro si no hubiéramos perdido nuestra salida soberana al Pacífico. Pero también es cierto que a veces hemos utilizado ese argumento como una excusa para justificar nuestro atraso. ¿Chile es el único culpable de todas nuestras desgracias? No lo creo. Los culpables principales son la gran mayoría de nuestros gobernantes, que, entre muchos otros de sus grandes errores, han manejado este asunto demagógicamente”
Hasta que Bolivia se de cuenta que su porvenir no proviene del mar, sino de sus políticas públicas, de la liberalización de sus mercados, de creer en la libertad de empresa, no podrá liberarse del subdesarrollo y de la pobreza.

lunes, marzo 13, 2006

como redactar un ensayo

Escribir bien es importante en el ámbito académico, cultural, personal y profesional. Normalmente nadie enseña cómo hacerlo, y estas líneas no pretenden tal objetivo a cabalidad. Sin embargo, éstas son unas mínimas recomendaciones acerca de cómo transmitir las ideas a un texto en forma inteligente, que pueden ser aplicadas a los ensayos universitarios.

1. PENSAR ANTES DE ESCRIBIR:

Recomendamos algunos aspectos previos a escribir un texto que supongan tener comprensión de lo que se pretende escribir.

a) Selección del tema. Si bien el ensayista tiene la facultad de expresar sus opiniones sobre el tema en cuestión, nadie puede hablar de lo que no sabe, por lo que resulta totalmente necesario que el tema elegido sea investigado mediante la lectura que permita conocerlo objetivamente, antes de pensar en su redacción.
b) Búsqueda de información. Una vez determinado el tema, se busca la información necesaria. Se recomienda elaborar un cuestionario y responderlo considerando los conocimientos previos, así como la consulta de fuentes bibliográficas, hemerográficas y de cualquier otro tipo al alcance del ensayista. Para ello se deben utilizar los conocimientos previos y la información recabada; buscar respuestas en las fuentes de información que estén al alcance: artículos de otras revistas, libros de texto, enciclopedias, resúmenes, otras revistas, videos, periódicos, material en línea, maestros, etc.
c) Una vez definido el tema es necesario especificar objetivos respecto de este: ¿Qué quiero lograr con mi ensayo? ¿Qué quiero decir? Preguntar todo lo que se pueda acerca del tema: ¿Qué aspectos voy a considerar? Respecto al tema o fenómeno a estudiar: ¿Qué es? ¿Cómo es? ¿Para qué sirve? ¿Dónde se da? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué o quiénes intervienen en él? ¿Qué pasaría si no existiera? ¿De qué manera afecta a mi comunidad?, etc. Todo depende de la naturaleza del tema, de los aspectos que interesen a quien escribe y de los objetivos que se hayan definido para el trabajo, es decir, cada alumno puede elegir libremente qué aspectos desarrollar.
d) Organización. Para organizar debidamente las ideas, lo primero es decidir qué es lo que interesa decir, y cómo hacerlo. En función de qué y cómo. Se realiza un plan o bosquejo que visualice la estructura deseada. Es necesario plantearse claramente un objetivo de desarrollo y no perderlo de vista, pues de ello depende también la forma de organización de las ideas. Es conveniente en esta fase elegir un título que esté de acuerdo con el tema que se va a desarrollar. Además de que todos los ensayos deben ser titulados, esto permitiría no apartarse de la idea principal.

2. ESCRIBIR DESPUÉS DE PENSAR.

Una vez que se sabe qué escribir, debe ponerse en práctica un sistema que permita transformar las ideas en un buen texto. Así, las principales características de un buen ensayo son las siguientes:

· Breve: que no le falte ni le sobre nada. No es tan fácil ser breve. Un ensayo no va más allá de 4 ó 5 hojas tamaño carta, a máquina o en computadora, a doble espacio, por un solo lado.
· Unitario: debe versar sobre un solo tema, sin abordar otros. Es como un solo capítulo, todo seguido.
· Objetivo: debe emplearse un lenguaje impersonal, objetivo, científico, técnico. No utilizar el lenguaje coloquial, ni el literario ni el periodístico.
· Personal: debe ser el resultado de todo un proceso personal, además de incursionar en las propuestas individuales acerca de determinado tema. El plagio al escribir siempre es despreciado académicamente, y la comunidad científica generalmente no es tan grande como para no percibir las copias y la falta de originalidad.

¿Cómo organizar un buen texto? La estructura de un ensayo, por su parte, tiene una parte interna, consistente en lo que debe contener un ensayo, y otra externa, o sea la forma que debe representar el trabajo. En cuanto a la Estructura interna, en el desarrollo del tema debe emplearse un 60% de síntesis, o sea, las ideas de los autores pero expresadas con las palabras de uno mismo; un 20% de resumen, o sea, textos o frases de los autores, copiados al pie de la letra, entrecomillados y con la referencia bibliográfica al pie de página; y un 20% de comentario, o sea, las aportaciones, las propuestas, las reflexiones, las críticas personales.

La Estructura externa la estructuraremos de la siguiente forma:
a) Hoja de entrada: es la hoja de presentación del ensayo y en la que deben ir los siguientes rubros: Institución, asignatura, título o tema del ensayo, autor, lugar y fecha. Todo distribuido en toda la hoja con letras mayúsculas. Cuando se publique el ensayo no lleva esta página. Iniciaría, entonces, con el título y el nombre del autor.
b) La Introducción: es el 10% del ensayo y abarca más o menos media hoja. Está compuesta de tres partes, un párrafo para cada una de ellas. La justificación de por qué se escogió el tema del ensayo y por qué se elaboró el mismo. El contenido del ensayo, o sea, de qué trata. Y finalmente las limitaciones que se tuvieron para realizarlo.
c) El desarrollo: constituye el 80% del ensayo; abarca más o menos de 4 a 5 páginas. En él va todo el tema desarrollado, utilizando la estructura interna: 60% de síntesis, 20% de resumen y 20% de comentario.
d) Las conclusiones: contemplan el otro 10% del ensayo, alrededor de media página. En ellas se expresa la relevancia del tema, la importancia, la manera de llevar a cabo las recomendaciones o aportaciones.
e) Se añade a la estructura externa la bibliografía, las fuentes en las que se fundamentó el ensayo, en orden alfabético, iniciando por el apellido del autor, con mayúsculas, el nombre con minúsculas, el título subrayado, la editorial y la fecha de impresión.
f) Todas las partes de la estructura externa van seguidas como si se tratase de un solo capítulo o de un solo artículo. No es necesario que lleve el nombre de cada parte: introducción, desarrollo y conclusiones. Se entiende que el contenido determina la separación de cada parte.
g) Tras escribir el texto parece prudente que éste sea leído de nuevo -o pedir que alguien lo lea- con cuidado para revisar sintaxis, vocabulario y ortografía. Si se repite mucho una palabra o construcción, debe sustituirse con otra equivalente; cuando sea necesario, hay que volver a redactar la o las partes con más errores. Siempre es conveniente asegurarse de emplear nexos y frases de enlace debidos en cada párrafo, y que la puntuación ayude a seguir el orden de las ideas.

3. RESUMEN ESQUEMÁTICO.

La Universidad de Valencia
[1] recomienda a sus alumnos el siguiente esquema de cómo escribir un ensayo, que incluimos como uno de los tantos métodos de desarrollo de ensayos:

Los preliminares
1. Elige un tema
2. Comienza a leer el material preliminar
3. Restringe el tema
4. Desarrolla una frase clave preliminar
Recopilar información
1. Compila la bibliografía a usar
2. Prepara las tarjetas bibliográficas de forma correcta (tarjetas de 3" x 5")
3. Comienza trabajo en profundidad en la librería; asegúrate de:
a. bibliografías generales
b. bibliografías compartidas
c. índices (libros y recopilaciones, literatura en periódicos, índices de diarios, índices de panfletos)
d. catalogo electrónico de la librería
Tomar notas
1. Desarrollar guión preliminar
2. Evaluar tus fuentes; ¿que material es primario o secundario?
3. Empieza a anotar en tarjetas de (4" x 6")
4. Evita el plagio
Escribir el ensayo
1. Desarrollar el guión final; compruébalo
2. Prepárate a escribir:
a. pon tus tarjetas de notas en el mismo orden que tu guión
b. considera a tus lectores (reales e imaginarios) y como sus anhelos pueden afectar tu tono y estilo
3. Escribe el borrador
4. Comprueba tu documentación con cuidado
5. Revisa y vuelve a escribirlo
6. Comprueba el formato del texto, citas, notas y bibliografía
7. Revisa una vez más lo escrito.

[1] La mayor parte de este método está sacado del estudio de James D. LESTER en Writing Research Papers: A Complete Guide, 2nd ed. (1971; rpt. Glenview, Illinois: Scott, Foresman, 1976).